La postura de la oración (Koraj)

La postura de la oración (Koraj)

En la oración, es mejor tener un corazón sin palabras que palabras sin corazón. -John Bunyan

La oración judía está llena de una variedad de posiciones y movimientos corporales diferentes que para los no iniciados pueden parecer confusos. Nos sentamos, nos paramos, nos inclinamos, damos pasos hacia adelante, hacia atrás, nos apoyamos en el brazo, nos paramos con las piernas juntas, y gracias a la influencia jasídica, muchos también “se estremecen” (un movimiento de vaivén de ida y vuelta).

En la confrontación al comienzo de la rebelión de Koraj contra el liderazgo de Moisés, Moisés y Aarón son descritos como “cayendo sobre sus rostros”. Rabbeinu Behaye en Números 16:22 (Koraj) afirma que esta es la fuente de nuestra propia inclinación hacia nuestra brazos durante una porción particularmente contrita de la oración diaria.

Él explica que cuando Moisés y Aarón cayeron sobre sus rostros, demuestra tres cosas:

  1. Demuestra temor y admiración del Todopoderoso;
  2. Demuestra angustia y sumisión;
  3. Demuestra el “encarcelamiento” de las propias facultades y la anulación de los sentidos.

Él profundiza en cómo se demuestra cada uno de estos aspectos:

Cubriéndonos la cara con nuestro brazo, mostramos humildad y vergüenza delante de Dios. También muestra angustia y sumisión, prerrequisitos para el arrepentimiento. Dios, viendo nuestra angustia es más probable que acepte nuestras oraciones. Y cubriéndonos los ojos y cerrando la boca, mostramos nuestra ceguera y nuestra incapacidad para lograr algo por nosotros mismos sin la aprobación de Dios.

Él observa que las naciones del mundo tienen la costumbre de juntar sus manos en oración desde este mismo concepto de demostrar que sus manos están atadas y que se están sometiendo al que está orando, aunque ellos mismos ya no se den cuenta del origen bíblico de su costumbre.

La costumbre judía de mantener nuestras piernas juntas e inmóviles durante la oración silenciosa es una demostración más fuerte de este principio, ya que los movimientos de las piernas son mayores que los de las manos para alcanzar los objetivos de uno y distanciarse del daño.

Sin embargo, aunque muchas de las posiciones y movimientos durante la oración están llenos de simbolismo y significado, sin una intención significativa, es poco más que calistenia ligera.

Que podamos entender, decir y sentir nuestras oraciones, sin importar lo mucho o lo poco que nos movamos.

Shabat Shalom,

Ben-Tzion

Dedicación

A los residentes de Netiv Ha’avot que fueron desalojados a la fuerza de sus hogares. Que puedan ser reasentados rápidamente, con mayor fuerza y ​​números.

 

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Rabino Sacks Koraj 5778 – El primer populista

Traductor: Carlos Betesh

Editor: Ben-Tzion Spitz

El primer populista

Koraj 5778

Rabino Sacks Koraj 5778 [PDF]

La historia de Koraj tiene mucho para enseñarnos acerca de uno de los fenómenos más inquietantes de nuestro tiempo: el crecimiento del populismo en la política contemporánea. Koraj fue un populista, uno de los primeros que registra la historia – y el populismo ha renacido en el Occidente, como lo hizo en los años 30, poniendo el futuro de la libertad en gran peligro.

El populismo es la política de la ira.(1) Hace su aparición cuando hay un descontento generalizado con los líderes políticos, cuando la gente siente que los que  dirigen las instituciones trabajan más para sus propios intereses que para el público en general; cuando hay una pérdida de confianza masiva y una sensación de quebranto del bien común.

La gente siente que la distribución de los ingresos es injusta: unos pocos ganan desproporcionadamente y los ingresos de la mayoría permanecen estáticos o disminuyen. También hay una sensación de que el país que conocieron les ha sido arrebatado, ya sea por la pérdida de los valores tradicionales o por la inmigración en gran escala.

El descontento toma forma de rechazo a las élites políticas y culturales. Los políticos populistas alegan que ellos, y solo ellos, son la verdadera voz del pueblo. Los demás, los líderes existentes reparten los bienes entre ellos mismos, indiferentes al sufrimiento de las masas. Los populistas agitan el resentimiento contra las instituciones. Fomentan deliberadamente la división y la confrontación. Prometen un liderazgo fuerte que devolverá al pueblo lo que le fue quitado.

En 2017 el apoyo a los partidos populistas europeos estaba en el orden del 35 por ciento, el nivel más alto desde fines de 1930. Los partidos de extrema derecha han ganado más poder en Polonia y Hungría, y avanzado mucho en Austria, Francia y Holanda. En el sur de Europa, en países como España y Grecia, el populismo tiende a identificarse con la izquierda. Pero independientemente de la forma que adquiera, cuando crece el populismo, la tiranía está a la vuelta de la esquina. (2). Los derechos humanos se descartan. El público otorga al líder poderes excepcionales: como fue en 1930 con Franco, Mussolini y Hitler. La gente está dispuesta a sacrificar su libertad en aras de una utopía prometida, y tolerar grandes males contra cualquier chivo expiatorio que el líder decida elegir como culpable de todos los problemas nacionales.

La rebelión de Koraj fue un movimiento populista, y Koraj, un arquetipo de líder populista. Escuchen atentamente lo que dijo de Moshé y Aarón: “Ustedes han ido demasiado lejos! Toda la comunidad es santa, cada uno de sus integrantes, y el Señor está con ellos. Por qué entonces se elevan ustedes por encima de la asamblea del Señor?” (Núm. 16: 3)

Estas son clásicas demandas populistas. Primero, da a entender Koraj que la dirección, (Moshé y Aarón) es corrupta. Moshé es culpable de nepotismo por nombrar a su propio hermano como Sumo Sacerdote. Ha mantenido los cargos del liderazgo en su familia inmediata en vez de compartirlos más ampliamente. Segundo, Koraj se presenta a sí mismo como el elegido del pueblo. Toda la comunidad, dice, es santa. Ustedes, Moshé y Aarón, no tienen nada de especial. Todos hemos visto lo milagros de Dios y hemos oído Su voz. Todos hemos colaborado en construir Su Santuario. Koraj se presenta como demócrata, para poder ser autócrata.

Luego, él y sus compañeros rebeldes deben montar una impresionante campaña de fake news (noticias falsas) – anticipándose a los eventos de nuestro tiempo. Esto lo podemos inferir indirectamente. Cuando Moshé le dice a Dios “No he tomado ni un asno de ellos, ni les he hecho mal alguno” (Núm. 16: 15), está claro que lo han acusado de precisamente eso, aprovecharse del cargo para beneficio propio. Cuando dice “De esta forma sabrán que el Señor me ha enviado a hacer todas estas cosas y que no era idea mía” (Núm. 16: 28) también está claro que ha sido acusado de tomar decisiones propias como si fueran del deseo y la palabra de Dios.

Más flagrante es el reclamo de post-verdad de Datán y Aviram: “No es suficiente que nos has traído fuera de la tierra en la que fluye leche y miel para matarnos en el desierto? Y ahora quieres señorear sobre nosotros!” Este es el discurso más despiadado de toda la Torá. Combina la falsa nostalgia por Egipto (una “tierra en la que fluye leche y miel!”), acusando a Moshé por el informe de los espías, y responsabilizándolo además de aferrarse a su posición de liderazgo por su propio prestigio personal – las tres, mentiras flagrantes.

Ramban estaba indudablemente acertado (3) al decir que ese desafío a Moshé no podría haber sido posible en algún tiempo anterior. Solo después del episodio de los espías, cuando el pueblo se da cuenta de que no podrá entrar en la Tierra Prometida en sus días restantes, podían Koraj y sus múltiples secuaces generar descontento. Sintieron que no tenían nada que perder. El populismo es la política del resentimiento, la decepción y el temor.

Por una vez en la vida, Moshé actuó autocráticamente, poniendo a Dios, de alguna forma, a prueba:

“De esta forma sabrás que el Señor me ha enviado a hacer todos estos hechos; no ha sido por mi propia voluntad. Si estas personas fallecen por muerte natural, o si un destino normal les sucede, entonces el Señor no me ha enviado. Pero si el Señor produce algo nuevo, y la tierra abre su boca y los traga, junto con todos sus bienes, y caen vivos al Sheol, entonces sabrán que estos hombres han despreciado al Señor.”(Núm. 16: 28-30)

Este esfuerzo dramático de resolución de conflicto por medio de la fuerza (en este caso, un milagro) fracasó completamente. La tierra efectivamente se abrió y tragó a Koraj y sus secuaces, pero el pueblo, a pesar de estar aterrorizado, no quedó impresionado. “Al día siguiente, sin embargo, toda la congregación de los israelitas se rebeló contra Moshé y contra Aarón diciendo ‘Has matado al pueblo del Señor’” (Núm. 17: 6). Los judíos siempre se han resistido a líderes autocráticos.

Lo que es aún más impactante es cómo los sabios encuadraron el conflicto: en vez de verlo como un contraste en blanco y negro entre la rebelión y la obediencia, insistieron en la validez del dominio público. Dijeron que lo que estaba mal con Koraj y sus compañeros no es que discutieran con Moshé y Aarón sino que no lo hicieron “por el bien del Cielo.” Las escuelas de Hillel y Shammai, sin embargo, lo hicieron por el bien del Cielo, y de ahí que sus discusiones tenían un valor duradero.(4) El judaísmo, como planteé en Shemot en Convenio y Conversación de este año, es único en el sentido de que virtualmente todos sus textos canónicos son antologías de discusiones.

Lo que interesa en el judaísmo es por qué se llevó a cabo la discusión, y cómo se condujo. Una discusión que no es por el bien del Cielo es por la victoria. Una discusión por el bien del Cielo es por la búsqueda de la verdad. Cuando el objetivo es la victoria, como en el caso de Koraj, ambas partes están disminuidas. Koraj murió, y la autoridad de Moshé quedó dañada. Pero cuando el objetivo es la verdad, ambas partes ganan. Ser derrotado por la verdad es la única derrota que es también una victoria. Como expresó R. Shimon ha-Amsoni: “Así como recibí el premio por la exposición, también recibiré el premio por la retracción.”(5)

.        En su excelente y breve libro What is Populism? Jan-Werner Muller argumenta que el mejor indicador de la política populista es su deslegitimación de las otras voces. Los populistas afirman que “ellos y sólo ellos representan al pueblo.” Cualquiera que no acuerda con ellos es “esencialmente no legítimo.” Una vez en el poder, silencian el disenso. Es por eso que silenciar posturas no populares en los campus universitarios de hoy en la forma de “lugar seguro,” “alerta súbita” y “microagresiones,” es tan peligroso. Cuando muere la libertad académica, a continuación viene la muerte de otras libertades.

De ahí el poder de la defensa del judaísmo en contra del populismo, en su insistencia en la legitimidad de la discusión “por el bien del Cielo.” El judaísmo no silencia el disenso, al contrario, lo dignifica. Eso se institucionalizó en la era bíblica en las palabras de los profetas que hablaban verdades al poder. En la era rabínica estuvo viva la cultura de la discusión en cada página de la Mishná, la Guemará y sus comentarios. En el Estado de Israel contemporáneo la capacidad de argumentar forma parte de la misma textura de la libertad democrática, como el contraste más fuerte posible con muchos otros del Oriente Medio.

Y ahí tenemos la idea transformadora de vida: Si deseas aprender, crecer, perseguir la verdad y encontrar la libertad, busca lugares que aceptan la discusión y respetan posturas disidentes. Aléjate de las personas y partidos políticos que no lo hacen. Aunque dicen ser amigos del pueblo, en realidad son enemigos de la libertad.

SacksSignature

  1. La mejor exposición es la del libro breve de Jan-Werner Muller, What is Populism?, Penguin 2017. Asimismo el importante trabajo, Populism:the phenomenon, Bridgewater Associates, 22 Marzo, 2017.
  2. Ver James Snyder, On Tyranny,: 20 lessons from the 20th century, Bodley Head, 2017.
  3. Ramban, Commentary a Núm. 16:1.
  4. Mishné Avot 5: 20.
  5. Pesajim 22b.

Las responsabilidades de un padre (Shlaj)

Las responsabilidades de un padre (Shlaj)

Un padre es más que cien maestros de escuela. -George Herbert

El pueblo de Israel acababa de ser castigado con un decreto de cuarenta años de vagar por el desierto. Después de la falta de fe de la gente después de que los espías informaran sobre la Tierra Prometida, Dios ya había tenido suficiente. Las personas que había sacado de la esclavitud egipcia, las personas a quienes se reveló en el Monte Sinaí, las personas a quienes había cuidado milagrosamente durante su estancia en el duro desierto se habían rebelado, se habían quejado y también habían probado la paciencia de Dios demasiadas veces. Esa generación moriría en el desierto. Solo sus hijos, la próxima generación, tendrían el mérito de ingresar a la Tierra Prometida.

No sería una exageración decir que el pueblo de Israel fue aplastado y abatido debido al castigo de Dios. Inmediatamente después de la narración sobre el riguroso decreto de cuarenta años, Dios transmite un conjunto de leyes aparentemente inconexas. Él comienza a hablar sobre cuándo vendrán a la tierra y los tipos de sacrificios que traerán.

Rabbeinu Behaye en Números 15:2 (Shlaj) explica que Dios está consolando al pueblo de Israel después de su severo decreto. Él les está prometiendo que la próxima generación entrará en la tierra prometida, que los hijos heredarán la tierra que se suponía que sus padres debían conquistar.

Rabbeinu Behaye continúa explicando que Dios estaba consolando a los hijos y cuidándolos como a un padre. Él da ejemplos en cuanto a las diferentes formas en que Dios se hizo cargo de los hijos de Israel como un padre cuida de su hijo. Rabbeinu Behaye aprovecha la oportunidad para discutir las responsabilidades del padre con su hijo y luego enumera cuáles son esas cinco responsabilidades:

  1. Realizar el Brit Mila (circuncisión).
  2. Enseñar Torá.
  3. Redimir del Kohen – Pidyon Haben (solo aplicable a hijos primogénitos no cesáreos de ascendencia no levita).
  4. Enseñar un oficio.
  5. Casarlo.

Realizar el Brit Mila y redemir a su hijo del Kohen (Pidyon Haben) son eventos sencillos y de una sola vez. Casar a un hijo también suele ser un evento de una sola vez, aunque toma mucho más tiempo y esfuerzo. Enseñar un oficio es para (con suerte) un período limitado, cuyo propósito es llevar al hijo a la independencia financiera. Sin embargo, hay una obligación que puede perdurar durante la vida de la relación padre-hijo: la de enseñarle al hijo Torá. La Torá es interminable, y por lo tanto, la obligación de enseñar la Torá a un hijo es una que puede durar toda la vida.

No depende de la edad o las circunstancias del hijo. El hijo puede ser un adulto con sus propios hijos y nietos, pero aún existiría esa obligación, esa responsabilidad divinamente ordenada de permanecer conectado con nuestros hijos a través de la enseñanza de la Torá.

Que podamos tener asistencia divina y éxito en el cumplimiento de todas nuestras responsabilidades parentales.

Shabat Shalom,

Ben-Tzion

Dedicación

A la memoria de Milly Buller, así como del Prof. Baruch Brody. Cada uno fue padre de hijos excepcionales. Que sus familias sean consoladas entre los dolientes de Sión y Jerusalén.

Para el compromiso de nuestro hijo, Akiva, con Orelle Feuer de Netanya. Mazal Tov!

Rabino Sacks Shelaj Lejá 5778 – Viendo lo que no está

Traductor: Carlos Betesh

Editor: Ben-Tzion Spitz

Viendo lo que no está

Shelaj Lejá 5778

Rabino Sacks Shelaj 5778 [PDF]

En Filadelfia vive un señor canoso, amable, gentil, ahora casi centenario, a quien Elaine y yo tuvimos el placer de ver en varias oportunidades y que es además una de las personas más amorosas que hayamos conocido. Mucha gente tiene motivos para agradecerle ya que su trabajo ha transformado muchas vidas, salvándolas de la depresión y de otros estados psicológicos críticos.

Se llama Aaron T. Beck y es uno de los fundadores de una de las escuelas de psicoterapia más efectivas que se conocen: la terapia cognitivo- conductual. Desarrolló esta disciplina mientras trabajaba en el tema de la depresión en la clínica que fundó en la Universidad de Pennsylvania. Él comenzó detectando un patrón de conducta en sus pacientes que tenía que ver con la forma en que interpretaban los eventos. Lo hacían de manera tal que dañaban su autoestima y eran fatalistas. Era como si se condujeran con lo que uno de los discípulos más brillantes del Dr. Beck, Martin Seligman, luego llamó “inutilidad adquirida.” Esencialmente, se repetían a sí mismos: “Soy un fracaso. Nada de lo que emprendo resulta exitoso. Soy un inútil. Nunca nada cambiará.”

Estos pensamientos aparecían en forma automática, como una reacción refleja ante cualquier cosa que les saliera mal en la vida. Pero Beck demostró que si podian tomar conciencia de estos pensamientos, de lo injustificados que eran, y si desarrollaran patrones de pensamiento más realistas, era posible que se curaran. Esta es una manera reveladora para entender el episodio clave de nuestra parashá, la historia de los espías.

Recordemos lo ocurrido: Moshé envía a doce hombres a espiar la tierra. Eran líderes, príncipes de sus tribus, personas de distinción. Sin embargo, diez de ellos retornaron con un informe desmoralizante. La tierra, dijeron, efectivamente es buena, ahí fluye leche y miel. Pero la gente es muy fuerte. Las ciudades son grandes y bien protegidas. Caleb trató de calmarlos: “Nosotros podemos.” Pero los diez dijeron que no era posible. Esas personas son más fuertes que nosotros. Ellos son gigantes, y nosotros, como langostas.

Y entonces ocurrió el terrible episodio. El pueblo perdió la esperanza. “Si solo” dijeron, “nos hubiéramos muerto en Egipto! Elijamos un líder y volvamos atrás.” Dios se enojó. Moshé rogó que tuviera piedad. Dios consintió, pero recalcó que de esa generación, salvo los dos espías que habían disentido, Caleb y Ioshua, ninguno viviría para ver la tierra. El pueblo permanecería en el desierto por cuarenta años, y allí moriría. Sus hijos eventualmente heredarían lo que podría haber sido de ellos si hubieran tenido fe.

Para entender este pasaje es esencial percibir que el informe de los diez espías era totalmente infundado. Sólo mucho más tarde, en el libro de Ioshua, cuando él mismo manda espías, se enteraron por Rahab, la mujer que los alojaba, qué fue lo que pasó cuando los habitantes de la tierra se enteraron de que llegaban los israelitas.

“Yo sé que el Señor les ha dado esta tierra, y que el terror ante ustedes ha descendido sobre nosotros, y todos los habitantes de esta tierra se derriten de temor ante ustedes… Apenas nos enteramos, nuestros corazones se derritieron, y no quedaba nada de coraje en ninguno de nosotros por causa de ustedes.”(Iosh. 2:9-11)

Los espías tenían terror de los quenaanitas, y de ninguna manera pudieron percibir que los quenaanitas tenían terror de ellos. Cómo pudieron haberse equivocado tan profundamente?

Para ello volvamos a la terapia conductual para ver algunos de los tipos de pensamiento distorsionado, identificados por uno de los alumnos de Beck, David Burns.

Uno de ellos es el pensamiento del todo o nada. Todo es blanco o negro, bueno o malo, fácil o imposible. Ese fue el veredicto de los espías en cuanto a las posibilidades de conquista. No era posible hacerlo. No hubo lugar para grados, matices ni complejidades. Podrían bien haber dicho “va a ser difícil, va a demandar coraje y habilidad, pero con la ayuda de Dios prevaleceremos.” Pero no ocurrió. Su pensamiento estaba polarizado: una cosa o la otra.

Otro tipo es el filtrado negativo. Descartar lo positivo como insignificante y enfocarse casi exclusivamente en lo negativo. Los espías comenzaron destacando lo positivo: “La tierra es buena, vean los frutos.” Después vinieron losperos”: una larga serie de opiniones negativas, anulando las buenas y resaltando las malas en forma preponderante.

La tercera es la tendencia catastrófica, que espera que suceda el desastre, sea lo que fuere. Es lo que pasó cuando el pueblo clamó: “Por qué nos ha traído el Señor a esta tierra para dejarnos morir por la espada? Nuestras mujeres y niños serán tomados como botín.”

El cuarto es leer los pensamientos. Suponemos saber lo que piensan otras personas, cuando por lo general estamos completamente equivocados, por concluir que sus pensamientos coinciden con los nuestros y no son los que en realidad les pertenecen. Es el caso de los espías cuando dijeron “Nosotros somos como langostas y así nos ven ellos.” No tenían cómo saber cómo eran vistos por los habitantes de la tierra, pero transmitieron erróneamente un sentimiento basado en sus propios temores subjetivos.

La quinta es la incapacidad de disentir. Se rechaza cualquier evidencia o propuesta que pueda contradecir los pensamientos negativos. Los espías escucharon el argumento disidente de Caleb pero lo descartaron. Habían decidido que cualquier intento de conquistar la tierra fracasaría, y sencillamente no estaban dispuestos a considerar cualquier otra interpretación que no fuera la propia.

La sexta es el razonamiento emocional: permitir que los sentimientos, y no la deliberación cautelosa, defina el pensamiento. Un ejemplo clave es la interpretación de los espías acerca del hecho de que las ciudades eran “fortificadas y muy grandes” (núm. 13: 28), o “con paredes hasta el cielo” (Deut. 1: 28). No se detuvieron a pensar que la gente que necesita paredes muy altas para protegerlas es porque en realidad son temerosos. Si hubieran podido hacerlo, podrían haberse dado cuenta de que los quenaanitas no se tenían confianza, no eran gigantes ni invulnerables. Pero permitieron que sus sentimientos sustituyeran a sus pensamientos.

La séptima es la culpa. Acusar al otro de ser responsable por nuestra situación crítica en vez de aceptar nuestra propia responsabilidad. Esto es lo que hizo el pueblo después del informe de los espías. “Murmuraron contra Moshé y Aarón” (Núm. 14: 1)  “Es toda culpa tuya. Si solo nos hubieras dejado permanecer en Egipto!” Las personas que culpan a otros ya comienzan a transitar por el camino de la “inutilidad adquirida.” Se ven a sí mismos como imposibilitados de cambiar.  Son víctimas pasivas de fuerzas que están más allá de su posibilidad de controlarlas.

Aplicar la terapia cognitivo-conductual a la historia de los espías nos permite ver como ese evento antiguo puede ser relevante para nosotros aquí y ahora. Es muy fácil caer en esta u otra forma de distorsión cognitiva, y puede resultar en la depresión o desesperación – estados de ánimo que requieren inmediata atención médica o terapéutica.

Lo que encuentro profundamente movilizante es la terapia prescripta por la Torá misma. He señalado en otro lugar que el final de la parashá – el párrafo que trata sobre los tzitzit –  está conectado con el episodio de los espías en dos palabras claves: ure-itém, “tú verás” (Núm. 13: 18 15: 39), y el verbo latur (Núm. 13: 2, 16, 17, 25, 32; 15: 39). La frase clave es la que habla del hilado azul de los tzitzit, “que cuando lo miras recordarás todas las órdenes del Señor y los cumplirás, y “no seguirás a tu corazón y a tus ojos” (Núm. 15: 39).

Observen el orden en que fueron colocadas estas partes del cuerpo. Normalmente sería esperable la enunciación inversa: como lo expresa Rashi en su comentario: “El ojo ve y el corazón desea.” Primero vemos, después sentimos. Pero en realidad la Torá invierte el orden, anticipando precisamente el punto que desarrolla la terapia cognitiva conductual, que es el hecho de que frecuentemente nuestros sentimientos distorsionan nuestra percepción. Vemos lo que tememos – y muchas veces creemos ver algo que no está allí para nada. De ahí las famosas palabras de Roosevelt en su primero Discurso Inaugural – que increíblemente tiene que ver con la historia de los espías: “lo único que debemos temer…es al miedo mismo – el terror innominado, irracional, injustificado, que paraliza los esfuerzos necesarios para convertir el retroceso en avance.”

El filamento azul de los tzitzit, dice el Talmud (Sotah) 17a, está para hacernos recordar el mar, el cielo, y el trono de gloria de Dios. Tejelet, el color azul mismo, figuraba en el mundo antiguo como marca de realeza. Por eso los tzitzit, como una forma de terapia cognitiva conductual, dice: “No temas, Dios está contigo. Y no cedas ante tus emociones porque eres de la realeza: eres uno de los hijos del Rey.”

Ahí está la idea transformadora de vida: nunca permitas que tus emociones negativas distorsionen tus percepciones. No eres langosta. Los que se te oponen no son gigantes. Para ver el mundo como es y no como temes que sea, deja que la fe elimine al miedo.

 

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Manejando la justa ira (Behaalotja)

Manejando la justa ira (Behaalotja)

Cualquiera puede enojarse, eso es fácil. Pero estar enojado con la persona correcta, en el grado correcto, en el momento adecuado, para el propósito correcto y de la manera correcta; esto no es fácil. -Aristóteles

Miriam, la hermana mayor de Moisés, habla un poco con su hermano Aarón acerca de Moisés. Justo allí en el texto, la Torá nos dice que Moisés fue el hombre más humilde. Los chismes menores probablemente no le molestaban. Sin embargo, molestaba a Dios. Le molestaba mucho a Dios. Le molestaba tanto a Dios que inmediatamente golpeó a Miriam con Tzaraat, una decoloración inusual de la piel, un castigo instantáneo y claramente visible.

Moisés interviene y ruega a Dios por misericordia, y le ruega: “¡Por favor, cuídala!” Dios responde de la siguiente manera: “Si su padre le hubiera escupido en la cara, ¿no soportaría su vergüenza por siete días? Deja que la excluyan del campamento durante siete días y luego permite que la readmitan “. Y eso es lo que sucede. Miriam es desterrada del campo israelita por siete días. Al final de los siete días, ella es readmitida en el campamento, presumiblemente curada, y luego toda la nación de Israel continúa su viaje por el desierto.

Rabbeinu Behaye en Números 12:14 (Behaalotja) explica las circunstancias. Afirma que hay diferentes niveles de reprimenda, de falta de respeto a los ojos de alguien y, por lo tanto, de niveles diferentes de exilio acorde a su vista.

Por ejemplo, si alguien insulta o molesta a un erudito de la Torá, la persona que comete la ofensa debe tomar un exilio autoimpuesto del erudito de un día completo. Sin embargo, si la persona ofendida era un profeta o uno de los “hombres sabios” (aparentemente diferente de un erudito de la Torá), el exilio autoimpuesto debe ser de siete días (como Miriam con Moisés). Sin embargo, si uno ofendió al Rey o al Príncipe, entonces el exilio debe ser de treinta días.

Aunque la ira es considerada una de las emociones más peligrosas y destructivas, Rabbeinu Behaye está explicando que Dios estaba en lo correcto al estar “enojado” y que era apropiado para Miriam estar “fuera de Su vista” por un tiempo específico y medido. En cierto modo, le permite a la parte ofendida el momento de “calmarse” y la parte ofensora tiempo para recuperarse de la vergüenza que sus acciones causaron. La Torá está demostrando que hay momentos en que se justifica estar enojado. Sin embargo, la ira debe ser limitada, medida y constructiva. El resultado inmediato puede ser un “descanso” para ambas partes, que luego les permita reunirse en amistad y amor.

Que tengamos cuidado con los peligros de la ira, y si necesitamos aprovecharla, podamos hacerlo con cuidado y sabiduría.

Shabat Shalom,

Ben-Tzion

Dedicación

A los residentes del sur de Israel que están actualmente bajo ataque. Que Dios los proteja y traiga una rápida represalia contra los atacantes.

Rabino Sacks Behaaloteja 5778 – Fe y amistad

Traductor: Carlos Betesh

Editor: Ben-Tzion Spitz

Fe y amistad

Behaaloteja 5778

Rabino Sacks Behaaloteja 5778 [PDF]

En la parashá de esta semana Moshé llega a su punto más bajo. No es para sorprenderse. Después de todo lo que ocurrió – los milagros, el éxodo, la partición del mar, el alimento caído del cielo, el agua surgente de la roca, la revelación del Sinaí incluyendo el pacto  – la gente, nuevamente, se quejaba de la comida. Y no porque tuvieran hambre, sino simplemente de aburridos. “Si sólo tuviéramos carne para comer! recordamos el pescado que comíamos gratuitamente en Egipto – los pepinos, los melones, el puerro, las cebollas, el ajo…” En cuanto al milagroso “alimento del cielo”, aunque servía para el sustento, ya no les producía satisfacción: “Ahora ya no tenemos apetito, no hay nada más para mirar que este maná!” (1)

Cualquier líder entraría en desesperación en un momento así. Lo que impacta es la profundidad del sentimiento de Moshé, la sinceridad con  que lo manifiesta, y la implacable honestidad con la que la Torá nos cuenta esta historia. Esto es lo que le dice a Dios:

“Por qué has causado estas tribulaciones a Tu servidor? Qué he hecho yo para desagradarte, para que Tú me hayas colocado la carga de todo este pueblo sobre mí? Acaso concebí yo a esta gente? Por qué me pides que los lleve en brazos, como niñera que lleva a un infante, a la tierra que Tú les has  juramentado a sus ancestros? … Si esta es la forma en que me vas a tratar, te pido que me quites la vida – si es que he hallado favor en Tus ojos – y no hagas que me enfrente con mi propia ruina” (2)

Todo líder, y quizás todo ser humano, en algún momento de su vida enfrenta el fracaso, la derrota y el amenazante abismo de la desesperación. Lo que es fascinante es la respuesta de Dios. No le dice a Moshé, “No te preocupes, debes recomponerte, tú eres más grande que todo esto.” En vez de eso le da un consejo práctico:

“Reúne para Mí setenta ancianos de Israel – voy a sacar algo del espíritu que está puesto sobre ti y lo colocaré sobre ellos, y ellos soportarán el peso de la gente junto contigo para que no tengas que cargarlo solamente tú.”

Es como si Dios le estuviera diciendo a Moshé: “Recuerda lo que te dijo tu suegro Jetro: no trates de liderar solo. No trates de vivir solo. Aun tú, el más grande de los profetas, eres un ser humano, y los humanos son animales sociales. Llama a otros. Elige asistentes. Termina con tu aislamiento. Hazte de amigos.”

Lo movilizante de este episodio es que en el momento de mayor vulnerabilidad emocional de Moshé, Dios Mismo le habla a Moshé como amigo. Esto es fundamental para el propio judaísmo. Para nosotros Dios no es (meramente) el Creador del universo, el Señor de la historia, el Soberano, el Dador de leyes y Redentor, el Dios de las mayúsculas. Es también cercano, tierno, amante: “Cura a los que se les ha quebrado el corazón y repara sus heridas” (Sal. 147: 3). Es como un padre: “Así como la madre tranquiliza a su hijo, Yo te consolaré” (Is. 66: 13). Él es como un pastor: “Aunque camine por el valle de la sombra de la muerte, no temeré ningún mal, pues Tú estás conmigo” (Sal. 23: 4). Él siempre está allí: “Dios está cerca de todos los que Lo llamen – de todos los que Lo llamen en verdad” (Sal. 145: 18).

En 2006, en el bien llamado Hope Square (plaza de la esperanza) cerca de la estación de tren de Liverpool Street en Londres, fue erigido un memorial en recordación del Kindertransport, la operación que salvó a diez mil niños judíos de la Alemania nazi poco antes de la declaración de la guerra. Durante la ceremonia una de las oradoras, una mujer octogenaria que fue una de las que salvaron, habló sentidamente de la calidez que sintió hacia el país que le dio refugio a ella y a sus compañeros kinder. En su alocución dijo algo que me dejó una impresión imborrable. Dijo: “Yo descubrí en Inglaterra que un policía podía ser un amigo.” Eso fue lo que diferenció a Inglaterra de Alemania. Y eso es lo que descubrieron los judíos hace mucho en Dios mismo. No es solo un poder supremo. Es también un amigo. Eso es lo que descubrió Moshé en la parashá de esta semana.

Los amigos cuentan. Modelan nuestras vidas. Cuánto lo hacen, es algo que fue descubierto por dos científicos sociales, Nicholas Christakis y James Fowler, a partir de datos del Framingham Heart Study. Este proyecto, iniciado en 1948, ha estudiado a más de 16,000 residentes de Framingham, Massachusetts, midiendo su frecuencia cardíaca, peso, valores sanguíneos y otros indicadores clínicos, tomados en un promedio de cada cuatro años. La finalidad era la de identificar los factores de riesgo de patología cardíaca. Sin embargo, Christakis y Fowler estaban interesados en otra cosa, principalmente en los efectos de la socialización. Tener amigos incide en la salud? y si fuera así, qué clase de personas son esos amigos?

Sus descubrimientos fueron impactantes. No solo tener amigos importa; también lo es tener amigos buenos. Si los amigos son delgados, activos, alegres y con hábitos sanos, es probable que uno también lo sea, y de igual forma, lo contrario. Otro estudio realizado en el año 2000, mostró que si en la universidad se tiene un compañero estudioso y trabajador, es probable que uno trabaje más. Un estudio en Princeton en 2006 mostró que si el hermano de una persona tiene un hijo, existe más de un 15 % de probabilidad de que esa persona siga sus pasos dentro de los dos años subsiguientes. Los hábitos son contagiosos. Se diseminan a través de las redes sociales. Hasta los amigos de los amigos y sus amigos pueden influenciar sobre el comportamiento. (3)

Jordan Peterson, en sus 12 Rules for Life, evalúa su propia experiencia y la de sus contemporáneos habitantes de una pequeña y aislada ciudad en Fairview, Alberta. Los que eligieron como amigos a una persona con movilidad social hacia un nivel superior, resultaron exitosos. En cambio, los que eligieron malas compañías terminaron mal, algunos de ellos, desastrosamente.  Podemos elegir malas personas como amigos precisamente porque elevan nuestra autoimagen. Si tenemos un defecto y sabemos que lo es, nos tranquiliza saber que la gente que nos rodea también lo tiene. Esto calma nuestra angustia, pero al precio de que sea casi imposible resolver nuestras deficiencias. De ahí su Regla Nº 3: busca hacerte amigo de los que desean lo mejor para ti. (4)

Nada de esto sería sorpresa para los sabios que remarcaron, por ejemplo, que las figuras claves de la rebelión de Koraj acampaban unas cerca de otras. De ahí concluyeron. “Ay de los malvados, y ay de sus vecinos!” Por el contrario, las tribus de Iehudá, Isajar y Zebulun lo hicieron cerca de Moshé y Aarón, y se distinguieron por su capacidad para el estudio de la Torá. De ahí “Feliz el justo y feliz su vecino.” (5) Y de ahí deriva el axioma de Maimónides:

“Es natural sentir la influencia en tu carácter y en tu conducta de tus amigos y asociados, y que sigas las costumbres de ellos. Por eso es importante asegurar que tus amigos sean virtuosos y que frecuentas la compañía de los sabios, para que puedas aprender la forma en que viven y para que puedas alejarte de las malas influencias.” (6)

O, como lo plantearon más brevemente los sabios: “Consíguete un mentor y adquiere un amigo para ti.” (7)

Al fin y al cabo eso es lo que le hizo Dios a Moshé, y ahí resolvió su depresión. Le dijo que reuniera setenta ancianos para compartir el peso del liderazgo con ellos. No había nada que ellos pudieran hacer que fuera imposible para Moshé: no necesitaba su asistencia práctica ni espiritual. Pero fue un alivio para su aislamiento. Compartieron su espíritu. Le dieron el regalo de su amistad. Es algo que necesitamos todos. Somos animales sociales. No es bueno estar solo. (8)

Es parte de la historia intelectual de Occidente el hecho de que desde sus inicios, la cristiandad se tornó más helenística que hebraica, y que la gente consideró que la finalidad principal de la religión era la de suministrar información (sobre el origen del universo, los milagros, la vida después de la muerte, etc.) De ahí el conflicto entre la religión y la ciencia, revelación y razón, fe y demostración. Estas son todas falsas dicotomías.

El judaísmo tiene ciertamente, creencias fundacionales, pero fundamentalmente acerca de algo totalmente distinto. Para nosotros, la fe es la redención de la soledad. Se trata de relaciones – entre nosotros y Dios, entre nosotros y nuestra familia, nuestros vecinos, nuestra gente, entre nosotros y la humanidad. El judaísmo no trata sobre la soledad del alma. Trata sobre los vínculos que nos ligan unos con otros y con el Autor de todo ello. Trata, en el sentido más elevado, sobre la amistad.

De ahí la idea que cambia la vida: tendemos a transformarnos en lo que son nuestros amigos. Por lo tanto: elige como amigos a personas que son lo que tú aspiras a ser.

 

SacksSignature

 

  1. 11: 4-6
  2. 11: 11-15
  3. Nicholas Christakis and James Fowler, Connected: the Surprising Power of our Social Networks and How They Shape our Lives. Little, Brown 2011
  4. Jordan Peterson, 12 Rules for Life, Allen Lane 2018 67-83
  5. Tanhuma (buber) Bemidbar 13; Bemidbar Rabbá , Koraj, 18: 5.
  6. Mishné Torá, Hijot Deot, 6: 1.
  7. Mishná Avot 1: 6.
  8. Génesis 2: 18.

Toros Inmortales (Naso)

Toros Inmortales (Naso)

Más que la cuestión de nuestra duración es la cuestión de nuestro merecimiento. La inmortalidad llegará a aquellos que son aptos para ello, y él que sea una gran alma en el futuro debe ser una gran alma ahora. -Ralph Waldo Emerson

Como parte de las ceremonias de consagración y los rituales que rodearon el establecimiento del Tabernáculo en el desierto, los príncipes de las tribus de Israel donaron a los levitas doce toros junto con seis carros para que los jalaran. Estos vagones, tirados por un par de bueyes cada uno, permitieron el transporte y la entrega de los materiales necesarios para el servicio en el Tabernáculo.

Rabbeinu Behaye en Números 7:3 (Naso) cita un Midrash mostrando a Moisés, el definitivo negociador vis-à-vis Dios, mostrando cierta preocupación por estos animales. Se cita a Moisés diciendo básicamente: “Dios, ¿y si uno de estos toros muere? ¡Una de las ruedas de los carromatos se rompería, entonces el sacrificio de los príncipes sería anulado, y el servicio del Tabernáculo quedaría vacío!

Dios responde a Moisés: “¡Moisés, tienes razón! Por lo tanto, estos toros vivirán para siempre “.

El Midrash no se queda solo con eso. En la típica forma talmúdica, los rabinos tienen un debate sobre cuánto tiempo vivieron los toros del Tabernáculo. Los Sabios afirman que los toros vivieron hasta la construcción del primer Templo en Jerusalén (más de 480 años después), cuando el Rey Salomón los ofreció como sacrificios en ese ritual de consagración. Rabbi Meir, sin embargo, no está de acuerdo, y declara que los toros del Tabernáculo continúan viviendo hasta el día de hoy, que nunca envejecieron, que nunca tuvieron ninguna mancha y que nunca se enfermaron.

Rabbeinu Behaye saca una lección adicional del Midrash anterior. Él declara que si estos toros, estas simples criaturas, ganaron la vida eterna simplemente siendo bestias de carga en torno a la obra santa del Tabernáculo, entonces cuánto más se nos asegura la vida eterna uniéndonos a Dios, el Eterno, el Creador del universo.

Que siempre estemos apegados a Dios y al trabajo sagrado, por simple o servil que sea.

Shabat Shalom,

Ben-Tzion

Dedicación

Por Paraguay, por mudar su embajada a Jerusalén.