Vencedor Magnánimo (Miketz)

Vencedor Magnánimo (Miketz)

Puedes sobresalir sin hacer sentir menos a otra persona. Puedes ser victorioso sin tener víctimas. – Harriet Woods

Cuando Yosef era joven, soñó con once espigas que se inclinaban hacia su gavilla; soñó con once estrellas, con el sol y la luna inclinándose hacia él. Su familia interpretó sus sueños como una proyección de Yosef de que él gobernaría sobre ellos. Sus hermanos lo odiaron por ello. Primero conspiraron acerca de querer matarlo, pero luego, acordaron en venderlo como esclavo a Egipto. Yosef desapareció de sus vidas, el adolescente molesto y presumido fue abandonado a una vida de esclavitud.

Pasaron un par de décadas y, a través de la más inusual serie de circunstancias, Yosef es elevado de esclavo, de estar en una prisión, a convertirse en Virrey del Imperio Egipcio, pasa a ser el segundo hombre más poderoso del planeta después del Faraón.

Los hermanos de Yosef, durante la hambruna regional, bajan a Egipto y se encuentran inclinándose ante el Virrey. Yosef reconoce a sus hermanos. Sus hermanos no lo reconocen. Este podría ser el momento perfecto para que Yosef se anunciara a sí mismo ante sus hermanos y les dijera: “¡Hey!  ¡Soy yo! ¡Soy Yosef! ¿Ven? ¡Yo gané! ¡Ustedes se rieron de mi sueño, pero miren quien se está inclinando ante quien!”

Pero Yosef no hace nada de todo eso. Él se esfuerza por permanecer inadvertido. Elabora un plan complejo para lograr traer a su hermano menor, Benjamín, su único hermano (Yosef era medio hermano del resto) a Egipto. Solamente después de un complot estremecedor en el que Yosef amenaza con poner en prisión a Benjamín, es que Yosef revela su identidad a sus hermanos en una de las escenas más emocionantes y dramáticas de la Torá.

El Berdichever (entre una multitud de otros comentaristas) pregunta por qué Yosef no revela su identidad con anterioridad. ¿Cuál es la razón por la que Yosef arma toda la charada y utiliza ese subterfugio para develar su identidad mucho después en la historia?

Él responde que él quería evitar ofender los sentimientos de sus hermanos. Si Yosef se hubiera revelado a sí mismo en ese momento, cuando ellos se estaban inclinando ante él, entonces él les habría refregado su victoria en sus narices. Esto habría sido la culminación de su sueño si ellos hubieran sabido que era Yosef ante quien se estaban inclinando. Al ocultarles su identidad, ellos solamente se estaban inclinando ante el Virrey Egipcio, lo que era algo totalmente apropiado en ese entonces. Ellos no se estaban inclinando ante Yosef.

Una vez que las circunstancias fueron las apropiadas y suficiente tiempo había pasado desde el momento en que ellos se inclinaron ante el “Virrey”, fue que Yosef sintió que su revelación no iba a tener el efecto de una puntada tan potente.

Él fue magnánimo en la victoria, yendo a verdaderos extremos para evitarle a los perdedores una angustia y un dolor innecesarios por sobre su abnegación.

Shabat Shalom y Jag Januca Sameaj,

Ben-Tzion

Dedicado a

Los Macabeos, que vencieron al Imperio Seleucida Greco-Sirio y a sus cómplices Helenísticos y los hicieron desaparecer de la tierra de Israel (165 A.C.), lo que celebramos al día de hoy, 2183 años después.

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