El Cuerpo Cabalístico (Bo)

El Cuerpo Cabalístico (Bo)

Es en los momentos de enfermedad que nos sentimos obligados a reconocer que no vivimos solos sino encadenados a una creatura que pertenece a un reino diferente, mundos completos distanciados, que no tiene conocimiento acerca de nosotros y por medio del cual es imposible hacernos entender: nuestro cuerpo. – Marcel Proust

En la víspera del éxodo de los israelitas de la esclavitud de Egipto, la Torá interrumpe la dramática narrativa para comentar sobre los rituales de Pesaj que serán mantenidos a lo largo de las generaciones, incluyendo el sacrificio de Pesaj que será ofrecido a partir de entonces en el Templo. La descripción es bastante específica, e incluye los detalles que eran únicos para Pesaj en Egipto, al igual que aquellos que fueron continuados a lo largo de las generaciones. La Torá, inclusive, se extiende de forma tal que describe el posicionamiento de las partes del cuerpo del animal durante el sacrificio.

El Berdichever elige esa descripción para dar una explicación del significado profundo de las partes del cuerpo humano, y de qué manera el cuerpo humano es un espejo de los atributos divinos de Dios. Lo que sigue es su explicación de la visión cabalística del cuerpo:

Las piernas representan el atributo de “Emuná” (fe), que puede distinguirse por medio de dos características. La primera característica de la fe es la creencia de que Dios antecede todo en nuestra realidad, y que nuestra realidad fue creada y es constantemente sostenida por el deseo de Dios. El segundo aspecto de la fe, en especial para un judío, es la creencia de que somos Su pueblo, de que Él está cerca de nosotros, que Él escucha nuestras plegarias y que puede, está listo para y deseoso de satisfacer nuestras necesidades.

Los órganos reproductivos representan la unión, la conexión que necesitamos para crear con nuestra propia fe.

El torso representa “Tiferet”, la Gloria o el esplendor que necesitamos perseguir, para que Dios esté complacido con nosotros, orgulloso de nosotros, para, de esa manera, traer la gloria a Dios.

Los brazos representan “Ahava”, amor e “Yirah”, asombro. El brazo derecho es “Ahava”, el amor que debemos tener por Dios; el brazo izquierdo es “Yirah”, nuestra necesidad de asombro en Dios.

La cabeza, el asiento del intelecto, representa nuestra necesidad de explorar y considerar la grandeza de Dios, los miles de ángeles serviciales a Su servicio y llamado, quienes ellos mismos sirven a Dios con un amor y asombro tremendos.

Cuando una persona trae todas las partes de su cuerpo para rendirle servicio a Dios, en todas sus representaciones, entonces gana en humildad, a tal punto que reduce básicamente su ego y se anula a sí mismo por medio de la comprensión de la realidad espiritual verdadera de nuestra existencia.

Eso, nos asegura el Berdichever, nos lleva directamente a la felicidad.

Que todas las partes de nuestro cuerpo funcionen en forma sana y de común acuerdo para concretar los objetivos divinos, y efectivamente, nos lleven a una mayor felicidad.

Shabat Shalom,

Ben-Tzion

Dedicado a

Chaya y Jason Kanner por su increíble hospitalidad.

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